El paso es fijo, así que la única pregunta es en qué agujero está la clavija
Tres cosas, y la página entera sale de ellas. Tiene cinco agujeros a un paso normalizado de veinticinco milímetros, la punta va rebajada y sellada, y el extremo de la hebilla va sujeto dentro de la cabeza por costura o remache. Ese paso no es arbitrario: dos agujeros delante de la clavija y dos detrás son el margen para una comida copiosa, un pantalón más grueso o un día de calor.
Así que la clavija da el diagnóstico. En los tres del medio, el cinturón va bien y no hay que tocarlo. En el primero —el más apretado— el margen se ha gastado en un sentido y es demasiado corto: ningún agujero lo alargará. En el último y aún flojo, el margen se ha gastado al revés y la respuesta es acortar. De ahí que «hago un agujero más» falle: solo puedes añadir agujeros por la punta, así que un agujero nuevo alarga la cola y no devuelve la clavija al centro.
Y hay una segunda razón, que tiene que ver con dónde se dobla el cuero. Cada vez que aprietas, la cinta se dobla en la hebilla. Poner la clavija más afuera mueve el pliegue, pero el viejo sigue ahí — y el cuero doblado miles de veces en un punto ha perdido su estructura allí. Esa es la grieta que ves en travesaño, a la altura del agujero viejo. Acortar es la única reparación que devuelve el pliegue a cuero sano y recentra la clavija a la vez.
Tres averías, tres respuestas
Clavija en el agujero del extremo es un problema de largo, y se resuelve del lado de la hebilla. Corta las costuras o saca el remache, mide lo que hay que quitar en múltiplos del paso en vez de a ojo y corta a escuadra. Rebaja el borde del corte para que no abulte dentro de la cabeza, y vuelve a montar con hilo encerado en punto de silla o un remache nuevo con arandela.
Un agujero estirado hasta ser una ranura se hizo con lezna, clavo o taladro. El cuero es una red de fibras: el sacabocados corta un círculo limpio y las fibras se cierran alrededor, mientras que la lezna separa las fibras — el agujero se cierra al retirarla y queda una ranura sostenida por fibra estirada, que luego se rasga. Hazlo bien con un sacabocados medio milímetro mayor que la clavija, sobre una base, y rompe la arista con un bruñidor.
La hebilla baila sobre la cinta es la sujeción de la cabeza: costuras podridas o un remache estirado. Ábrela, mira qué hay y rehazlo — punto de silla con hilo de lino encerado por los agujeros originales, o remache de cobre con arandela. No te limites a apretar un tornillo: el cuero de detrás se ha comprimido.