Inicio/Día a día/Llave rota

La llave no falló. Estaba cansada — y tú la remataste.

Media llave dentro de la cerradura · La llave se partió al girar · El corte quedó a ras del bocallave · No sabes si queda algo dentro · El bombín gira pero rasca · El trozo ya se ha empujado más adentro
0 €El grafito es la mina de un lápiz. Raspa un 2B
5 minSi la punta sobresale — y solo si sobresale
No empujarEl único gesto que convierte dos minutos en un bombín nuevo
Media · Para en seco si el fragmento está totalmente dentro

Bombín en corte, bocallave de frente y las tres herramientas

diagnóstico
Fragmento
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Bocallave
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Bombín
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Siguiente
—
lo que se toca avería correcto Pulsa el bocallave, el bombín o el fragmento

Por qué la llave se parte en la entrada y casi nunca más adentro

Una llave es de latón. Los pitones de dentro son de acero, más duro. Es deliberado: la pieza barata y sustituible está diseñada para desgastarse primero. Pero el desgaste no es la causa. Se rompen porque se giraron antes de estar metidas hasta el fondo: solo los primeros milímetros están dentro, así que todo el par de tu muñeca aterriza en el escalón más fino, justo en la cara del bombín. Ahí aparece el corte, una y otra vez.

La otra mitad de la historia es por qué la cerradura oponía tanta resistencia. Un bombín que lleva tiempo peleándose contigo — sucio, engomado, desgastado — es una cerradura que llevaba meses pidiendo mantenimiento. Romper la llave no es mala suerte: es el último aviso disponible.

Tres casos, decididos por una sola medición

El único gesto que lo empeora

El reflejo universal es meter la otra mitad de la llave e intentar girar. No lo hagas. Empuja el fragmento hacia dentro, y hacia dentro es la única dirección que importa. Lo mismo con agujas de coser, palillos y destornilladores: una aguja es lo bastante fina para colarse junto al fragmento y hundirlo, y un destornillador es lo bastante grueso para rayar el alojamiento. Al fragmento no se le convence. O se le agarra, o lo saca alguien con una herramienta de arpón.

Después de sacarlo — las dos cosas que se olvidan

Prueba antes de relajarte. Mete una llave de repuesto y acciona varias veces. Suave significa que el bombín sobrevivió. Rasca, se atasca o la llave no vuelve significa que un pitón se dañó: añade grafito seco y reintenta, y si sigue agarrotado el bombín hay que cambiarlo. No reutilices la llave rota. Falló en ese punto exacto y volverá a fallar ahí. Lleva las dos mitades a un cerrajero: son plantillas de corte perfectas, más rápidas, baratas y exactas que hacer una copia a partir de la cerradura. Guárdalas aunque parezcan chatarra.

Antes de empezar. Bombín simulado, no tu puerta. Para y llama a un cerrajero si: el fragmento está totalmente dentro, se hunde un poco más en cada intento, el bombín ha girado fuera de posición o rasca, la cerradura es un cilindro europeo en puerta de PVC, un cilindro de alta seguridad, o el bombín de un coche (va unido al bloqueo de dirección y al inmovilizador), o si alguien ya probó con pegamento o se ha perdido parte del fragmento. Pide el desplazamiento y la extracción por separado, exige apertura no destructiva primero, y si hay que cambiar el cilindro especifica el nivel de seguridad. Un cerrajero serio te pedirá el DNI y un justificante de domicilio antes de abrir: quien abre sin comprobar nada no es serio.

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