La fuerza se hunde con la holgura, y la holgura no se ve
Dos hechos, y el segundo no lo mide nadie. Un tope magnético es un imán permanente y una placa de acero dulce, y la fuerza entre ambos se hunde en cuanto se separan. En un tope pequeño de neodimio, cuentas tres kilos a medio milímetro, uno a dos milímetros, un cuarto de eso a cuatro, y prácticamente nada a ocho. No es una pendiente suave. Por eso un tope puede parecer pegado —incluso ves las dos caras aparentemente juntas— y aun así dejar que la puerta se abra.
El segundo hecho hace que esta página sea corta. El tope no sujeta la puerta: la aparca en un ángulo. El imán solo tiene que vencer la pequeña componente del peso que tiende a abrirla, así que cualquier imán intacto basta. Lo que decide el ángulo, y si la puerta llega siquiera al imán, es la geometría: a qué distancia de la bisagra está el imán y a qué altura queda su cara respecto a la placa. Pregúntate cuál de esas tres cosas es un problema de potencia, y la respuesta casi siempre es: ninguna.
Así que la prueba es una medición, no un juicio. Apila tarjetas de visita —tres décimas de milímetro cada una— bajo la cara del imán hasta que la pila toque la placa, y cuéntalas. Tres tarjetas son un milímetro; diez son tres milímetros, ya al límite. Si te caben quince, has encontrado la avería y no es el imán. Después, con una cinta métrica, mide de la bisagra al centro del imán: debe quedar entre dos tercios y tres cuartos del ancho de la puerta. Más cerca, el brazo es corto y la misma fuerza resiste menos; más lejos, la puerta se queda sin recorrido antes de llegar.
Tres averías, tres mediciones
Una holgura visible en la que entran las tarjetas es la más frecuente y la más barata. Los topes de suelo casi siempre tienen dos o tres milímetros de ajuste: un cuerpo roscado con contratuerca, o suplementos bajo la base. Enróscalo hasta que las caras se toquen con la puerta apoyada, y bloquea. Si el imán ya está en el tope de su rosca, baja la placa convirtiendo sus agujeros en rasgados. No lo subas tanto que haya que levantar la puerta para pasar por encima.
La puerta se para en el sitio equivocado, o choca con la pared primero es posición, y más fuerza no lo arregla. Abre la puerta despacio a mano y encuentra el ángulo que de verdad quieres —normalmente un poco antes de la pared, para que el picaporte libre un radiador o un mueble—. Sujétala y marca ese punto con tiza en el suelo, y luego comprueba el brazo: dos tercios a tres cuartos del ancho. Mueve el imán a la marca, taladra agujeros nuevos en vez de reutilizar los agrandados, y taco bien.
La holgura es mínima y aun así suelta es el único caso en el que interviene una pieza, y hay una prueba de cinco segundos que separa sus dos mitades. Acerca un clip de acero a la cara del imán: si se pega y cuelga, el imán está bien y el problema es la placa —óxido, pintura gruesa, o acero inoxidable que nunca fue magnético—. Si el clip no se pega, el imán ha perdido su fuerza, normalmente por una caída o por calor, y solo entonces compras un imán.