La trenza evita el reventón. No evita la fuga.
Un flexo de ducha trenzado son dos cosas: un tubo de goma que lleva el agua, y una funda de acero trenzado enrollada alrededor que aguanta la presión y evita que el tubo se hinche. La funda es armadura, no fontanería. Lo cual significa que el flexo tiene un modo de fallo que desde fuera parece imposible — el tubo interior se raja y la trenza queda impecable. El agua escapa al espacio entre tubo y funda, y luego hace lo único que hace el agua en un volumen confinado: sigue las fibras, y sale por donde puede. A menudo por un racor, a veces por el extremo opuesto a la fisura.
Por eso la reparación más frecuentemente equivocada de esta página es cambiar la junta de la tuerca que gotea. La junta cuesta cincuenta céntimos y muchas veces es la respuesta; pero si el agua llega a esa tuerca desde dentro de la trenza en vez de por el plano de estanqueidad, una junta nueva no cambia nada, y el segundo intento es un flexo entero sobre una pared ya mojada.
Sécalo, pellízcalo a lo largo, abre en caliente
Cierra la ducha, seca el flexo entero con una toalla — los racores, la trenza, los dos extremos — y luego pasa la mano de un extremo al otro apretando con firmeza. Después abre el agua caliente y mira treinta segundos.
- Sale agua por una tuerca y corre por el racor, y la trenza sigue seca. Ese es el plano de estanqueidad: la junta, o la rosca detrás. Barato, y es lo primero que hay que mirar.
- Un tramo de trenza se humedece, o el agua perlea a través del tejido justo donde acaba de pasar la mano. Ese es el tubo interior, y la única reparación es un flexo nuevo. Un tubo rajado no se arregla apretando nada, porque la fuga no está en un racor.
- Sale agua por el casquillo de plástico donde el flexo se une a la alcachofa, o el casquillo está partido. Ese es el racor: según el modelo, flexo nuevo o alcachofa nueva.
- Gotea con la ducha cerrada, y la pared alrededor del monomando también está húmeda. Entonces no es el flexo — es la salida de pared o el cuerpo del monomando, y estás mirando donde no toca.
Dos detalles deciden entre una reparación y una repetición. Usa una junta de silicona en vez de goma, que se endurece y coge forma en una temporada y vuelve a rezumar. Y aprieta a mano más un cuarto de vuelta — nunca con llave, porque la tuerca es latón cromado sobre un alma de plástico y una llave aplasta la junta o parte el casquillo: y ahí cinco minutos se convierten en un flexo nuevo, y quizá en una alcachofa nueva.