Inicio/Día a día/Inodoro que corre

Dos averías suenan idénticas, y el agua va en direcciones opuestas.

Un siseo cada pocos minutos y luego silencio · Un chorrito continuo que no para · La factura del agua subió sin cambiar el consumo · Una ondulación en la taza sin que nadie haya descargado · La cisterna se rellena sola de noche · Empezó después de poner un bloque azul · El nivel en la cisterna parece perfectamente normal · El suelo alrededor del pie está mojado · Cambié el clapet y sigue corriendo
GratisPrueba del colorante: cinco gotas, quince minutos, sin herramientas
GratisLimpiar el asiento de la junta: casi siempre es cal
De pagoUn clapet, o una membrana de la válvula
Fácil · 20 min · El diagnóstico cuesta cinco gotas de colorante, y la reparación puede no costar nada

Un inodoro de perfil: cisterna detrás con su tapa y su pulsador, taza delante con agua, pie debajo; abajo a la izquierda, la cisterna en corte — válvula de llenado y flotador a la izquierda, tubo de rebosadero en el centro, clapet sobre la salida a la derecha con su cadena, y el nivel de agua; a la derecha, el clapet y su junta en detalle sobre la salida, una vez asentado y otra levantado

diagnose
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Estado
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qué tocar avería correcto Pulsa la cisterna, el clapet, la válvula o el rebosadero

Un solo ruido, dos direcciones

La cisterna retiene el agua porque dos válvulas están cerradas a la vez: la de llenado deja entrar agua hasta que el flotador llega a su nivel, y el clapet cierra la salida que la vacía en la taza. Un inodoro que corre significa que una de las dos no cierra. Y aquí está lo incómodo: desde fuera del baño, las dos suenan exactamente igual.

Si el clapet fuga, el agua se escapa de la cisterna a la taza, el flotador baja, la válvula abre para reponer y ahí tienes tu siseo. Si la válvula no cierra, el agua sigue llegando y baja directa por el rebosadero a la taza: el mismo siseo. En el primer caso el agua sale por el fondo del depósito; en el segundo nunca llega a quedarse. Mismo ruido, avería opuesta, pieza completamente distinta.

Por eso nadie debería empezar este trabajo comprando un clapet. Empieza con cinco gotas de colorante alimentario en la cisterna — o una cucharada de salsa de soja, o té muy cargado, cualquier cosa que coloree el agua y se aclare. No descargues. Espera quince minutos. Mira en la taza. Si el agua de la taza ha cogido el color, el agua atraviesa el clapet y el clapet es tu avería. Si la taza sigue clara, nada pasa por el clapet y el agua baja por el rebosadero. Ese es todo el diagnóstico, no cuesta nada y no admite discusión.

Por qué la segunda mitad exige la llave de paso

Si la taza quedó clara, cierra la llave de paso de la pared — el pequeño tornillo ranurado o la palanca en la tubería — y mira qué hace el nivel en la cisterna. Si está por encima de la boca del rebosadero, ya lo tienes: la válvula cierra, pero demasiado tarde y demasiado alto, y el sobrante se va por el centro. Ajustar la altura del flotador — un tornillo en el cuerpo de la válvula o un clip en el brazo — baja el nivel dos o tres centímetros por debajo de la boca y el ruido se acaba.

Si el nivel es normal pero la válvula seguía abierta antes de cerrarla, la avería es la válvula — casi siempre una membrana interior con un grano de arena o de cal en su asiento, que le impide cerrar del todo. En casi todas las válvulas modernas la tapa superior se quita con un cuarto de vuelta o presionando dos pestañas, y debajo hay una membrana de goma sobre un asiento pequeño. Sácala, aclárala por las dos caras y vuelve a ponerla: reparación gratis. Si la goma está muerta, cambias la membrana y no la válvula, que es la diferencia entre una pieza pequeña y una tarde de fontanero.

El bloque azul de tu cisterna es la causa del clapet muerto

Un clapet es una junta de goma, y la goma tiene un enemigo dentro de una cisterna: el cloro y los disolventes de los limpiadores con lejía. Los bloques azules que se echan al depósito y los limpiadores que se cuelgan de la pared son exactamente eso, mantenidos en contacto con la goma durante semanas: el clapet se endurece, se curva por el borde y deja de ajustarse a su asiento. Si llevas años usándolos, has ido destruyendo lentamente la pieza que retiene el agua, y la fuga que persigues es el resultado.

Así que no cambies el clapet para volver a poner el bloque. Antes de sustituir nada, pasa un dedo por el asiento de la junta: un clapet que solo tiene cal o una película viscosa vuelve a sellar tras limpiarlo, y eso son dos minutos. Si la goma está rígida, sin brillo o visiblemente despegada del asiento en un punto, está acabada y solo sirve una nueva. Y cuando pongas la nueva, saca el bloque azul para siempre.

Tres reglas, y la segunda explica por qué esta avería merece diez minutos de tu tarde. Nunca bajes el flotador para callar el ruido. Bajar el nivel esconde el síntoma del rebosadero y deja la fuga corriendo: acabas de apagar la única alarma que tenías. Haz la cuenta antes de decidir que es poca cosa. Un clapet que fuga despacio deja pasar doscientos a quinientos litros al día, unos cien metros cúbicos al año, más de lo que una casa cuidadosa consume en total. Una junta no cuesta casi nada. Si la cisterna no retiene el agua en absoluto, o el pulsador se queda hundido, esto no es esa página. Y si lo mojado es el suelo alrededor del pie y no la taza, para: eso es la junta de la taza o una cisterna fisurada, y es agua donde nunca debería haberla.

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