La goma no cierra: la aplastan los puntos cuando tiran.
Sigue la fuerza. La manilla gira un cuadradillo, el cuadradillo empuja las barras del canto, y cada barra avanza un hongo que entra en un cerradero en C del marco. La forma es todo el principio: al entrar, la cara inclinada del hongo resbala sobre el cerradero y tira de la hoja contra el marco. Ese tirón es la estanqueidad. La junta es una banda de goma comprimida a un tercio de su grosor por ese tirón: no tiene fuerza propia.
Por eso el diagnóstico tiene un orden. Si los puntos no muerden, la junta no se comprime en absoluto, y una junta más gruesa dejará la ventana más dura de cerrar sin cerrar nada, porque aumenta la interferencia sin añadir tirón. Es la compra más inútil que se hace en una ventana, y lo es por una razón geométrica.
Y la mordida se nota con la mano, que es lo que convierte esto en una prueba de cinco segundos. Cierra despacio y atiende a los últimos diez grados. Debe haber un cambio claro: la manilla se pone más dura y al final asienta con un tope pequeño y firme. Si el final se siente igual que el principio, los hongos están pasando por el centro de los cerraderos sin tocarlos: no se tira de nada, así que no se sella nada.
Tres averías, tres pruebas
No hay mordida, pero todo se mueve son los puntos, y es un ajuste. Cada hongo va sobre una leva excéntrica: gírala y avanza o retrocede uno o dos milímetros. Afloja el tornillo pequeño, gira un cuarto, cierra y siente. A cuartos y probando después de cada uno, porque el margen es estrecho y pasarse impide cerrar. Cuando muerda, haz la prueba del papel arriba, en medio y abajo, y ajusta cada punto por separado: para eso hay tres levas.
La manilla gira pero nada se mueve es el cuadradillo: una barra de acero de 7×7 u 8×8 mm que la manilla agarra en un extremo y que mueve la caja en el otro. En aluminio se redondea, y la manilla gira sobre una barra que ya no gira. Quita la manilla —dos tornillos bajo una tapa, o un prisionero— y mira el cuadrado: esquinas redondeadas, cambia el cuadradillo, no la manilla. Si el cuadrado está bien pero apenas entra en la caja, la manilla es de otro perfil y hace falta una barra más larga.
Roza abajo y el huelgo es mayor arriba es la hoja sentada baja, y ajustar los puntos solo peleará con ella. Busca una marca pulida en el borde inferior de la hoja o en el alféizar, y un huelgo visible en la esquina superior. Eso es desgaste o caída de bisagras, y la solución está ahí: casi todas tienen ajuste en altura, o la hoja se levanta sobre sus pasadores. Solo con la hoja escuadrada tienen sentido los puntos, porque un paralelogramo no se endereza con un hongo.