Adónde fue el aire (el motor no se relaja — el camino se lo comieron)
El principio es adorablemente simple: la turbina crea presión negativa dentro de la campana, y el aire hace fila a través del filtro de grasa → turbina → conducto → compuerta exterior para pasar de adentro a afuera. Engrasa cualquier eslabón y la turbina sigue girando — pero mueve un susurro de aire. El filtro es la primera aduana de ese camino — y la que más aguantan los ataques de la grasa.
Empareja la evidencia
- El motor gira, el humo se queda, el filtro lleva meses sin ver agua → Malla ahogada: saca el filtro y sostenlo a contraluz — si la luz no pasa, ese es el veredicto. Remojo en agua caliente con jabón y bicarbonato 30 minutos, cepillo suave, secado al aire, vuelve a ponerlo.
- Filtro recién lavado y sigue flojo — ve a mirar la rejilla exterior → Compuerta pegada: las aletas antirretorno quedan pegadas a media apertura por la grasa, y a media apertura, sale la mitad del aire. Corriente fuera, mueve las aletas, limpia el limo.
- Campana de recirculación (sin conducto afuera), meses en uso → Carbón agotado: el carbón absorbe olores, no grasa — no se lava, se sustituye, más o menos cada seis meses de cocina normal.
Un límite honesto: malla limpia, compuerta libre, carbón nuevo, sigue flojo — escucha: sonido sordo o pegado en una velocidad apunta al motor o su condensador; nada de nada apunta al interruptor. Conductos empaquetados de grasa con muchos codos son trabajo de un limpiador de conductos, no del técnico de electrodomésticos. Y una respuesta no es avería: el caudal nominal de la campana nunca alcanzó para esa placa — la solución es una campana más grande.