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El inoxidable no resiste: cría una película de tres nanómetros, y los cloruros le hacen agujeros.

Coronas blancas que vuelven tras cada lavado · Un brillo iridiscente que se corre al tocarlo · Puntos marrones pequeños que no salen · Manchas que se notan como hundimientos mínimos bajo la uña · Óxido alrededor de un desagüe o del borde de una olla · Marcas que aparecieron tras un limpiador en espray · Franjas grises donde he frotado en cruz · Puntos que vuelven siempre al mismo sitio
GratisVinagre o ácido cítrico, en el paño y no en el acero, a favor del cepillado, y secar
10 €Limpiador de inoxidable con ácido oxálico, para el óxido que vino de fuera
15–40 €Abrasivo muy fino para una picadura somera — o aceptarla
Fácil · 5 min · Siempre a favor del cepillado

Una chapa de inoxidable cepillada con tres tipos de marca, la chapa en corte mostrando la película pasiva y una picadura, y las dos direcciones en que se puede frotar

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La película es el producto, y mide tres nanómetros

El acero inoxidable contiene al menos un diez y medio por ciento de cromo. Ese cromo no está de adorno: reacciona con el oxígeno de la superficie y forma una capa de óxido de cromo de uno a tres nanómetros — unas decenas de átomos. Esa película es lo que resiste el óxido, se rehace sola tras un arañazo mientras haya oxígeno, y es lo único que hay entre el acero y el aire.

Lo que dice qué la amenaza de verdad: no el agua, sino agua + cloruros + falta de oxígeno. Los iones cloruro — de la sal, de la lejía, de un espray de baño con cloro — son lo bastante pequeños para atravesar la película por sus defectos, y una vez que arranca una picadura no se queda pequeña. El interior se convierte en ánodo, la superficie de alrededor en cátodo, y la picadura se llena de cloruros metálicos que se hidrolizan en ácido. El pH local cae, se atraen más cloruros y la picadura se ahonda. Es una reacción que se autoalimenta, y por eso un punto del tamaño de una cabeza de alfiler se convierte en un cráter visible en pocas semanas mientras el resto de la superficie sigue perfecta.

Y una picadura no es reparable como lo es una corona de cal. El cromo se disuelve preferentemente dentro, así que el fondo ya no es la misma aleación: es acero con menos protección, no inoxidable con un agujero. Puedes pulirla hasta dejarla plana y se verá bien un tiempo, pero el metal de debajo no puede rehacer la película que perdió, así que el óxido vuelve al mismo sitio. Por eso «le restregué el óxido y volvió» es una historia tan común: restregar no era la reparación.

Tres marcas, tres respuestas

Coronas blancas y brillos irisados están en la superficie. Una corona blanca es calcio y magnesio que quedaron cuando se evaporó la última gota, así que pide ácido: vinagre, o ácido cítrico a 50 g por litro — pulverizado en el paño y no en el acero, pasado a favor del cepillado y secado enseguida. Un brillo irisado es una película de aceite y pide lo contrario: lavavajillas tibio, o un poco de alcohol. Las dos vuelven si dejas secar al aire, así que el último paso es siempre un paño seco.

Puntos marrones pequeños que salen con la uña casi nunca son este acero oxidándose. Es hierro que vino de otro sitio: estropajo de acero que soltó fibras, una sartén de acero al carbono o una de fundición apoyada contra la chapa, agua oxidada de una tubería vieja, una lata dejada en un fregadero húmedo. Ese hierro se oxida sobre la película y tiñe el acero de debajo, pero no lo ha comido. Un limpiador de ácido oxálico — los que se venden para inoxidable y para placas vitrocerámicas — en un paño húmedo, a favor del cepillado, y luego aclarar y secar. Lo que no hay que hacer es atacarlo con estropajo de acero: raya y deja más hierro para la próxima vez.

Puntos oscuros que no salen y que se notan como un pequeño hundimiento bajo la uña son picaduras. Sonda una con una aguja. Por debajo de medio milímetro, un abrasivo muy fino puede suavizar el borde para que no retenga agua, y luego se mantiene seca y ligeramente aceitada; más profunda, o en grupo, no es una reparación sino un cambio de uso — y un fregadero o una olla con una picadura pasante está acabado.

Tres cosas que lo empeoran. Estropajo de acero sobre una mancha de óxido. Se lleva la película de alrededor, deja arañazos que retienen agua y suelta hierro propio: el óxido vuelve más ancho y antes. Lejía dejada a remojo. Es la causa más frecuente de picaduras en un fregadero doméstico: el hipoclorito aporta el cloruro y el tiempo húmedo aporta las condiciones. Aceite de oliva para sacar brillo. Se oxida sobre el acero, se pone pegajoso, retiene polvo y tapa las picaduras que deberías estar vigilando. Y respeta el sentido: el inoxidable cepillado tiene grano, y frotar en cruz aplasta la textura en una franja gris que ningún producto arregla — solo volver a cepillar toda la chapa, y eso es trabajo de taller.

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